Las procesiones de Semana Santa son muchas y con mucho más orden que las nuestras, de manera que la inferior de ellas es mas notable que la mejor que nunca se hiciera en Lisboa. En estos días de Semana Santa, la primera sale de la Trinidad, viene delante un guión de damasco negro con dos pun­tas de borlas, que llevan dos hermanos de negro, tienen estos guiones, en lugar de nuestras laránginhas de los estandartes, las imágenes de las cofradías, doradas, muy perfectas. Esta traía la de Nuestra Señora al pie de la cruz, cubierta con un velo negro, delante dos trompetas destemplados con los rostros cubiertos y enlutados, que mueven a mucha compasión y tristeza, luego un hermano con una cruz, que hacen de tablas delgadas, hueca por dentro y toda dorada y con ser grandísimas, son muy fáciles de llevar, y dos hachones de una y otra parte; seguían 400 disciplinantes en dos filas en orden de procesión, 200 de cada parte, sin desorden alguno, cada uno en el lugar que tomo. Detrás de ellos 400 hermanos de cofradía, vestidos de bocací negri con sus antorchas de cuatro pabilos, todos en el mismo orden y en medio de  ellos el primer, paso porque en lugar de nuestras banderas pintadas, traen pasos de bulto, de altura proporcionada, los mas bellos y hermosos que puede imaginarse, por que estos de Valladolid son los mejores que hay en toda Casilla, por la proporción de los cuerpos, hermosura de los rostros y aderezo de las figuras, que todo es de la misma materia, de cartón y lino, de que están formados, y si va alguno vestido, gorra o capa al exterior, es todo de brocado o tela, de suerte que parecen muy bien. Este paso era la Oración del Huerto, con los discípulos y el ángel. Seguían otros 300 disciplinantes por el mismo orden, y algunos de ellos con una sola roseta(a que llaman abrojo) que les abre los costados, y afirmo que vi a algunos llevar trozos de sangre coagulada de más de a libra, que me pareció demasiada crueldad, me escandalizó que se permita tanto exceso.

 

      Detrás de ellos seguían 150 hermanos, con hachas, y en el medio otro paso que era el de la Prisión. En la última parte de la procesión, iban 600 disciplinantes y 300 hermanos, con hachas y túnicas negras, y el paso era el de Nuestras Señora al pie de la Cruz, con Cristo Nuestro Señor en brazos, detrás un corregidor o alcalde de corte, para que no sucediesen desórdenes.

 

      La cofradía de la Piedad, en pugna con la de las Angustias procuró siempre celebrar su procesión a horas más cómodas y convenientes, y si eligió las de las mañanas del Viernes Santo, fue porque no pudo habilitar otras. Algo debió, alterarlas o pretendió alterarlas, por lo menos,  para la procesión de 1.617, la obligación que tenia que salir de ocho a diez de la mañana. Hubo una solución que se creyó salvadora. Era la unión de las dos cofradías de las Angustias y de la Piedad, patrocinada por el Obispo de Valladolid, Don Francisco Sobrino.

 

      Los cabildos de la Piedad se habían celebrado, hasta entonces en el convento de la Merced, pero uno extraordinario en la casa y hospital de convaleciente: que tenemos en la calle de la parra y en la sala de la capilla e Iglesia de dicho hospital, que era de la Piedad y ejerciendo ciertas violencias y coa­cciones, se acordó que se uniera la cofradía a la de las Angustias. Aprobó la unión el Obispo con el titulo de Nuestra Señora de la Soledad Piedad y sus Angustias, en 24 de Noviembre de 1.617, En los capítulos autorizados dos días después, se expresaba, por lo que a las procesiones hacía relación, que es lo que ahora importa, que ellas ya fuesen de disciplina, como las gene­rales, por rogativas, Etc. saliesen de san Pablo y la del Viernes Santo por la tarde, después del mediodía, para que se acabase antes de la noche, además que hasta que se muden, quiten o consuman con el tiempo, los pasos que acostumbrados a sacar en sus procesiones la dicha cofradía de nuestra señora de la Piedad han de salir alternativamente en las que se hiciesen de disciplina con los que a sacado la dicha cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Angustias, según y en forma y como fuere acordado y determinado por el ca­bildo de oficiales de las dichas cofradías unidas.

 

 

Siguiente ...