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Se dolía Bosarte de que esta escultura, que se hallaba en una capilla del lado de la epístola de la Iglesia del Convento de San Francisco, no hubiera merecido el aprecio de los escritores, con lo que quería dar a han mencionado ni Palomino ni Ponz . La catalogó el de Conde de la Viñaza. La identificación de esta Piedad, de San Martín con la del convento de San Francisco se debe a Agapito y Revilla (88), utilizando para ello las referencias contenidas en la Historia del Convento de San Francisco, de Fray Matías de Sobremonte (89). La obra se creyó perdida tras la desamortización, pero como demuestra Agapito y Revilla no fue confiscada, ya que al ser de fundación particular, con el derribo de la iglesia pasó a la de San Martín, al patronato de los Salcedo y Rivas, que eran también los patronos de la capilla de San Francisco. Don Francisco Antón ha ampliado detalles, extraídos del manuscrito del padre Sobremonte (90). La capilla del convento de San Francisco tenía la siguiente inscripción: «Esta capilla es de Juan de Sevilla y Doña Ana de la Vega, su .mujer, y herederos, 1590.» He aquí la descripción de Sobremonte: «Está muy bien adornada de reja de hierro grande, y retablo que es en el espacio de columnas y frontispicio de estatura natural, una imagen de bulto de la Madre de Dios, con su hijo muerto en el gremio, que en nuestro idioma decimos regazo; es obra primorosísima del insigne Gregorio Fernández a lo que entendemos.» La capilla de la iglesia de San Martín, a la que fue trasladada, es la de San Ildefonso, fundada en 1622 por el obispo fray Alonso Fresno de Galdo. Mide 1,46 metros de altura. Está sin tallar por la parte posterior, ya que estaba destinada a adornar un retablo y no es, por tanto, imagen procesional. Pero en nuestro siglo, al tomar gran auge las procesiones, se ha incorporado a -ellas ocupando un puesto privilegiado dada su belleza. La escultura hay que fecharla de 1625 , en 1623 fue contrado el paso del Descendimiento , y la Virgen al Pie de la Cruz es similar a la que figura en esté paso. El mismo tipo de pliegues, manos, rostro y toca. También hemos señalado su identidad con la Piedad de Carrión de los Condes. No obstante, el ejemplar de San Martín es más clásico, de un aplomo admirable. En el rostro de Cristo adivianmos una fechas más avanzada. Los ojos están hundidos , la barba además muy poblada, con rizos menudos. Posee la habitual herida en el hombro izquierdo. De cualquier forma ambas Piedades debieron ser ejecutadas en un lapso muy corto Hay además en el grupo vallisoletano, junto al encanto de la Virgen, la severidad atlética de Cristo. Un contraste buscado entre la verticalidad austera y firme de la Virgen, la macicez de los vestidos, y la desnudez hercúlea del cuerpo de Cristo. Es admirable ver de perfil los planos anatómicos del pecho. En ambas figuras, ojos de cristal y encarnaciones brillantes. La Virgen luce toca blanca. Ella enmarca un rostro blando, con ojos abultados; forma esta toca un pliegue sobre la frente, muy del maestro. De entonación bellísima el azul lapislázuli del manto, que entona admirablemente con la túnica de rojo oscuro. El cuerpo de Cristo está encarnado de manera que suaves sombras indican la separación de los planos anatómicos. Paño de pureza, de verde claro. En esta obra, clásica por antonomasia, Fernández ha alcanzado el punto culminante de su período central. La concepción, nacida de un relieve, se ha erigido en bulto pleno, pese al fondo liso del respaldo. La Cofradía de la Piedad acuerda en Cabildo de 21 de Diciembre de 1930 dar culto a esta imagen, siendo aprobada por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo Remigio Gándasegui en decreto de marzo de 1934. En los años 1986-1987, a iniciativa de la Cofradía de la Piedad, se procedió a su restauración en el Instituto Central de Reparaciones del Ministerio de Cultura de Madrid, donde se levantaron los numerosos repintes recuperando la policromía original. En el año 2004, se realiza a la Imagen una nueva restauración para su conservación y recuperación – color perdido por golpes, perdidas, suciedad…-. La Escultura de la Virgen fue elegida como talla relevante en la primera muestra de las Edades del Hombre, celebrada en Valladolid en 1988. La Imagen es procesionada el Miércoles, Jueves y Viernes Santo.
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