Conclusiones de la Jornada Mundial de la Juventud
Concluido el magnífico encuentro de fe de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011, es el momento de las conclusiones y agradecimientos.
Han sido unos días vividos intensamente y que ya comenzaron con los Días en las Diócesis, cientos de miles de jóvenes venidos de todas partes del mundo, con diferentes idiomas y culturas unidos en la oración, el canto, la devoción se ha encontrado con el Santo Padre y han compartido experiencias llenas de alegría para transmitir al mundo que pese a las dificultades, a los problemas que a muchos de ellos les acucian (imposibilidad de acceder a una educación de calidad y cristiana, falta de perspectivas laborales y de futuro, e incluso falta de libertad para manifestar su fe y su opinión), están comprometidos y esperanzados, porque en sus corazones reinan valores que están por encima de las crisis mundiales. De ellos debemos aprender ese optimismo, ese espíritu de hermandad, de colaboración de amistad, y sacrificio (horas y horas con un calor sofocante para asistir a los actos), y todo ello siempre con una sonrisa y una canción en sus labios.
Una gran satisfacción también en el rostro de su Santidad, ante esa gran marea multicolor, esa reserva joven del espíritu cristiano que le ha acompañado, jaleado y vitoreado.
Y para todos nosotros una inyección de fe, de acrecentar aún más nuestra devoción, formando parte de este evento único e irrepetible y del que cada uno de nosotros guardará siempre un recuerdo imborrable.
Esperamos que este espíritu perdure para siempre en los fundamentos de nuestra querida Cofradía y nos permita dedicarnos aun con mayor empeño y devoción a Nuestra Madre la Virgen de la Piedad.
Queremos agradecer el habernos permitido participar de este gran evento a través del Vía Crucis en primer lugar al Consejo Pontificio para Laicos quienes consideraron que nuestra Imagen “La Quinta Angustia” y nuestra Cofradía Penitencial representaba fielmente la Estación XIII. Al Arzobispado de Valladolid, con su Arzobispo D. Ricardo a la cabeza y el resto de miembros de la Iglesia Vallisoletana que nos han acompañado y apoyado. A las instituciones Ayuntamiento de Valladolid y Diputación Provincial que desde el primer momento se pusieron a nuestra disposición en la medida que sus medios les permitirán, Junta de Castilla y León a la hora de obtener los permisos necesarios, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que han velado permanentemente por la buena ejecución de estos actos, Guardia Civil de Tráfico que nos ha acompañado, Policía Municipal de Madrid quien también nos ha facilitado los traslados, como no nuestros Hermanos de Honor del Cuerpo Nacional de Policía que nos han dado escolta con el Jefe Superior de Castilla y León al mando, Ayuntamiento de Madrid que nos acogió en ese magnífico patio y nos brindó sus instalaciones, Comunidad de Madrid quien también facilito nuestra presencia.
Especial recuerdo a las catorce Hermandades que nos han acompañado en este emocionante acto, con ellas nos fundimos en un abrazo de hermandad que perdurará para siempre. Con ellos hemos compartido muchas horas de trabajo para la preparación de este acto y juntos hemos recorrido, llevando la fe, las calles de Madrid. Junto a ellos lógicamente nuestro agradecimiento a todo el equipo de Vía Crucis de la Jornada Mundial de la Juventud, con quienes hemos compartido también esas horas intensas de trabajo, reuniones, a veces discusiones, pero siempre dentro de un gran espíritu de colaboración y amistad que sabemos va a perdurar en futuros proyectos.
A la Cofradía Penitencial de la Sagrada Cena de Valladolid y a la Cofradía Penitencial de la Oración del Huerto y San Pascual Bailón de Valladolid que aceptaron gustosamente compartir esta experiencia única e irrepetible.
A la División de Arte de Mudanzas Gallego por el cuidado en el transporte de nuestra imagen, carroza y enseres, a D. José Antonio González Gerbolés y su equipo que tan maravillosamente decoraron nuestra carroza, levantando la admiración de propios y extraños, y como no a Chema Concellón que ha inmortalizado nuestro paso por las calles de Madrid y el ambiente que se vivía.
A nuestros cofrades que han estado a la altura de tan magno acontecimiento, acompañando a Nuestra Madre, participando en los cultos y transmitiendo la devoción mariana a los participantes de esta Jornada Mundial de la Juventud.
Por último queremos devolver ese aplauso que el pueblo de Madrid y todos aquellos que de otras partes de España y el Mundo nos dedicaban a nuestro paso por Madrid, el cariño con que nos han tratado es inenarrable e irrepetible, las muestras de afecto y solidaridad, el proporcionarnos agua cuando la necesitábamos, incluso los establecimientos comerciales, o un café cuando era imposible salir de los recintos establecidos, han sido muestras no solo del espíritu cristiano, sino de una actitud hacia los cofrades nunca vista. Nuestro agradecimiento y nuestro aplauso y por supuesto para todos ellos una oración a Nuestra Madre para que les guíe y les proteja.
No nos queda si no, trasladar todo este espíritu al futuro de la Cofradía, una cofradía compuesta mayoritariamente por personas jóvenes, a quienes debemos seguir inculcando la fe y la devoción en María, y animar a todos jóvenes y mayores a formar parte de esta gran Hermandad que es la Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad.

GRACIAS A TODOS